Pan, circo y balas

Versiones contradictorias, sensacionalismo mediático y un cierto tufo a descomposición son algunos de los elementos que caracterizaron al más reciente episodio vivido en este reality show policiaco que se ha apoderado de nuestra ciudad.
Otra aparatosa persecución, con docenas de agentes y un nutrido contingente de patrullas yendo y viniendo de un lado a otro, sin resultado alguno. Luego, minutos después, efectivos del Ejército reventando un domicilio y asegurando en el acto a siete personas fuertemente armadas, en lo que al parecer, no existe una aparente relación entre un hecho y otro, detalle que no importó para los medios de comunicación, que enlazaron sin dificultad una cosa con otra.

Foto: Diario Aguas

La detención de estos siete sujetos es un golpe estupendo, pero como ciudadanos nos preguntamos... bueno, ¿y los tipos a los que iban persiguiendo rumbo a Jesús María? Sí, esos que algunos medios dicen que viajaban en el convoy de camionetas suburban, ¿donde están?
La respuesta es tan simple como cotidiana: se escaparon.
Y así, evadiendo un aparatoso y espectacular operativo, tres camionetas y sus ocupantes desaparecen de la faz de la tierra ante la presencia de una veintena de unidades policiacas que los perseguían. ¿Le suena esto conocido? Claro, recuerde usted que los sicarios siempre hacen uso de la más alta tecnología, no solo en armamento, sino ahora también con equipos teletransportadores que, como acto de magia, los aparecen y desaparecen a voluntad.


El gran ausente... no, no me refiero a Filiberto. Me refiero al otro inútil, el helicóptero

La ineficiencia de los operativos solo puede entenderse si se considera la corrupción de algunos elementos y la ineptitud de algunas cabezas, que pareciera que ayudarían más no estorbando. A esto, hay que sumarle la falta de coordinación y el nulo aprovechamiento de ciertas herramientas, como el famoso e inoperante helicóptero, que casualmente nunca está para cosas serias. Que nos quede claro de una vez, el aparato, al igual que el anterior, sirve para propósitos turísticos, o cualquier otro que no involucre riesgo alguno, pero para asuntos policiacos, olvídenlo.

Ojo señores de las autoridades: la gente no es tonta y se comienza a hacer preguntas. ¿De verdad las pueden contestar todas?

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